RODOLFO VILLARREAL RÍOS

La demanda y los oligopolios (monopolios) en la economía mexicana será el tópico a comentar entre este escribidor (RVR) y el economista Sergio Enrique Castro Peña (SECP).

(RVR) Estimo que la semana anterior glosamos brevemente el papel de la demanda y como a algunas  fuerzas no les conviene que esta se reactive pues los saca de su zona de confort generadora de utilidades máximas. Sin embargo, varias cosas quedaron en el aire.

(SECP) Permíteme reiterarte que la economía mexicana muestra un alto grado de concentración en lo concerniente al ingreso y los medios de producción. Esto implica que las posibilidades para  salir de la trampa ideológica de la estanflación son casi nulas. Esa herramienta de control político-económico, solamente puede romperse vía una política de fomento a la demanda efectiva, combinada con un cambio radical de una estrategia fiscal que modifique la distribución actual del ingreso y  el equilibrio entre las dos fuerzas elementales requeridas en toda economía sana y por lo tanto de un mercado funcionando eficientemente. En ese contexto, es necesario contar con la oferta de un sector productivo reactivo capaz de cubrir una demanda efectiva insatisfecha, que proporcione a la sociedad los bienes, servicios y empleos que requiera.

(RVR) En función de lo que indicas, vuelvo a lo que apuntaba hace una semana. En nuestro país, los diversos gobiernos han presumido que en nuestra economía prevalece la competencia, pero no hay tal. Lo que existe es un proteccionismo disfrazado de libre competencia en donde las medidas económicas implantadas han buscado resguardar a ciertos negocios. Así, bajo el   disfraz de ser oligopolios, definidos en  la teoría como aquella situación en donde  tres o cuatro empresas igualmente fuertes dominan el mercado, en México tenemos  una situación monopólica en donde una firma abrumadoramente mayoritaria controla el mercado de un producto o servicio específico y otras, cuando existen, son simplemente marginales.

(SECP) Efectivamente, son esas fuerzas con prominente presencia física a las que nuestros gobernantes y políticos temen retar. La única alternativa para salir de esa trampa es que los hacedores de políticas económicas y los políticos mismos se atrevan a dar un salto, calculado, al vacío utilizando los niveles de inflación, como estrategia de corto plazo, acompañado con cambios estructurales y legales que contribuyan, en un plazo mayor a modificar la distribución del ingreso y la riqueza.

(RVR) Esto que señalas se circunscribe en lo que, a raíz de nuestro dialogo anterior, me comentó  un amigo quien, al igual que tú y yo, aprendió economía en la misma “escuelita parroquial” a la que acudimos hace ya un buen rato. Su comentario fue que “…así como hay una clase política que tiene secuestrado al país, para no impulsar el crecimiento, también tenemos una clase de empresarios coludidos, hasta el fondo, con el gobierno…” En este contexto, me pregunto: ¿Cuál es postura real que, respecto a las reformas estructurales requeridas, tienen las firmas dominantes en  las  telecomunicaciones, en la producción de pan, tortillas y harina de maíz, cerveza, refrescos, pinturas, por citar algunas, o bien quienes siguen clamado que  Pemex debe de seguir operando bajo un esquema de ineficiencia? ¿En verdad están en pro de reformas estructurales o cuando dicen apoyarlas lo hacen para evitar ser criticados? Las reformas reales implicarían romper el punto de equilibrio de máxima utilidad de la que hoy gozan.

(SECP) El problema es como fragmentar esas barreras. Cualquier político, con capacidad para serlo, sabe que es una apuesta muy grande con bajas posibilidades éxito. Solamente  un insensato o un estadista, tomaría el camino de las reformas que rompa con el círculo de hierro de complicidades. El insensato, lo haría pensando únicamente en la aceptación y fama momentánea que esta acción produce sobre una población que reaccionaría positivamente al percibir un alivio y un beneficio momentáneo que mitigue su condición de precariedad. Por su parte, el político con estatura de estadista, sabe que tiene que manejar, de una manera equilibrada, el uso de los recursos para dosificar los niveles de depresión e inflación, por una parte y a su vez, embarcarse en los cambios estructurales requeridos. Estas modificaciones habrán de generar  reacciones de los grupos afectados. Unos porque, en el mediano y largo plazo,  al concretarse dichos cambios estructurales, se  habrá de alterar la demanda efectiva y por lo tanto se afectara el punto de equilibrio en donde hasta ahora las firmas dominantes han obtenido utilidades máximas. Otros porque, en el corto plazo, no habrán de  percibir los resultados positivos del cambio estructural. En esto radica el secreto. Un estadista debe de ser capaz de convencer a unos y otros que las modificaciones son necesarias y han de seguir en proceso. Una de las características vitales del estadista es poseer una gran capacidad para olfatear, percibir, y manejar las reacciones del grueso de la población, tomando en cuenta que estas pueden ser repentinas e imprevistas.

(RVR) En lo que dices está el secreto del porque México no ha podido consolidarse. Durante los más de dos siglos de vida independiente, hemos tenido exceso de políticos y hombres de negocios. A la par, hemos carecido de estadistas y empresarios. Políticos-Presidentes-Estadistas solamente lo han sido Benito Pablo Juárez García y Plutarco Elías Calles. El primero, simplemente deshizo un conglomerado de feudos y nos legó una nación, previa expulsión del invasor. El segundo, aglutinó las diversas fuerza políticas y creó el estado mexicano moderno bajo un sistema que a pesar de que Infausto I, aspirante a  santo patrón de los charlatanes que se hacen pasar por historiadores sin serlo, indique que fueron siete décadas perdidas, en ese lapso la nación creció, se desarrolló y transformó. Respecto al par de empresarios, ellos entendieron que la actividad productiva tiene como fin generar utilidades no con un objetivo rentista, sino como vehículo para generar inversión en donde la investigación tecnológica y la educación ligada al proceso productivo son fundamentales. Pero volvamos a como el estadista, a través del gasto gubernamental puede revertir el sentido descendente de la economía.

(SECP) De acuerdo con los especialistas, uno de ellos el Nobel de Economía, Paul Krugman, señalan que en economías en  estancamiento o en riesgo de recesión, la inyección de dinero que active la demanda efectiva y a su vez una inflación, de corto plazo, que no sea superior al 5%, no solo es conveniente, sino deseable, debido a que esa inflación, si se controlan las fuerzas cuasi monopólicas, será absorbida por la demanda insatisfecha y la infraestructura productiva ociosa.

(RVR) Por favor, tú eres economista, no utilices como ejemplo a quien  no sé a cuenta de que le otorgaron el Nobel de Economía, nada novedoso ha aportado a la ciencia. Sus recetas son etéreas, en la realidad, él y sus corifeos de la Universidad de Columbia son quienes han recomendado al gobierno estadounidense que gaste sin ton, ni son, se endeude a mas no poder y si no le alcanza, pues a incrementar la velocidad de la maquinita de hacer dinero. Pero, se nos terminó el espacio y esto del gasto gubernamental lo dejaremos para la próxima semana. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

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